Cómo trabajo cada proyecto
Todos los trabajos que ves arriba siguieron el mismo camino. No es un método secreto ni tiene nada de magia: es simplemente hacer las cosas en el orden correcto, que es justo lo que no suele pasar cuando una web se encarga con prisas.
1. Entender el negocio antes de tocar el diseño
Empiezo con una conversación, normalmente por WhatsApp o por teléfono. Qué vendes, quién te compra, qué te preguntan siempre los clientes, qué te diferencia del de al lado y quiénes son los tres o cuatro negocios que hoy salen antes que tú cuando alguien busca en Google. De ahí sale la estructura de la web. Si me salto este paso, lo que sale es una plantilla bonita que no dice nada.
2. Ver qué busca de verdad la gente de tu zona
Antes de escribir una línea miro qué escribe realmente tu cliente potencial en el buscador. No es lo mismo “reparación de electrodomésticos” que “arreglar lavadora Mazarrón”, y esa diferencia decide si apareces o no. Con esas búsquedas reales construyo los títulos, los textos y la organización de las secciones.
3. Diseñar para que te contacten, no para lucirme
Cada elemento de la página tiene que responder a una pregunta: ¿esto hace que te contacten más? El botón de WhatsApp siempre visible, el teléfono a un toque, los textos que despejan las dudas antes de que las plantees y las fotos que transmiten que detrás hay un negocio real. Todo lo que no suma, sobra.
4. Publicar y quedarse mirando
El día que la web sale no se acaba el trabajo. Configuro la ficha de Google, compruebo que todo se indexa correctamente y vigilo cómo se comporta en las primeras semanas. Si algo no funciona como esperaba, se ajusta. Una web es algo vivo, no un folleto que se imprime y se olvida.
Qué tienen en común los negocios que funcionan
Después de varios proyectos con negocios de Mazarrón y la Región, veo un patrón que se repite. Los que consiguen resultados no son los que más gastan: son los que tienen la ficha de Google bien cuidada, responden a las reseñas, tienen una web que carga rápido en el móvil y explican con claridad qué hacen y dónde. Nada de esto es caro. Lo caro es no hacerlo.
Y hay otro factor que no depende de mí: la constancia. El negocio que sube una foto nueva a su ficha cada mes, que pide reseñas a los clientes contentos y que avisa cuando cambia de horario, acaba por delante del que hizo la web y no volvió a mirarla. Lo explico paso a paso en la guía de cómo aparecer primero en Google Maps.
¿Quieres ser el siguiente caso?