Cambios en tu web: qué puedes tocar tú y qué mejor no
No todo cambio en la web necesita un profesional, pero tampoco conviene tocarlo todo tú. La regla es sencilla: el contenido lo puedes cambiar tú; cómo funciona la web, mejor con cuidado. Aquí tienes qué puedes hacer sin miedo, qué es mejor no tocar, y los errores que rompen más webs.
Lo que puedes cambiar tú sin miedo
Son cambios de contenido: reversibles y que no tocan cómo está montada la web. Si tienes acceso al gestor, adelante.
- Cambiar o corregir textos.
- Sustituir una foto por otra.
- Actualizar horario, teléfono, dirección o un precio.
- Publicar una entrada del blog o una noticia.
Lo que mejor no tocas tú
Aquí un fallo puede dejar la web rota o descuadrada, y a veces no es fácil volver atrás:
- La plantilla o el tema y el código.
- Actualizar plugins a lo loco, sin copia previa.
- Cambiar la estructura o el menú de la web.
- La pasarela de pago y la tienda.
- Ajustes de SEO y direcciones (URLs) que ya posicionan.
Regla de oro: copia antes de tocar. El error que rompe más webs es cambiar algo sin copia de seguridad y luego no poder volver atrás. Con una copia reciente, cualquier lío se deshace en minutos. Sin ella, un cambio tonto se convierte en un problema caro.
Errores típicos que salen caros
Descuadrar el móvil sin verlo
Mueves algo en el ordenador, se ve bien, pero en el teléfono queda roto. Revisa siempre en el móvil después de cualquier cambio de diseño.
Entrar en bucle
Algo falla, tocas más para arreglarlo y lo empeoras. Para en cuanto veas que no mejora y restaura la copia o pide ayuda.
Cambiar el tema para "probar"
Cambiar la plantilla puede perder ajustes hechos a mano. Prueba en una copia, nunca en la web real.
Si prefieres no arriesgarte: haznos el encargo y ya está. Un cambio sencillo hecho por alguien cuesta poco y te quitas el susto de romper la web de la que dependen tus clientes. Lo ves en cambios y modificaciones en tu web. Y si ya la liaste, también la recuperamos.
Preguntas sobre hacer cambios tú mismo
¿Qué cambios puedo hacer yo sin miedo a romper la web?
Los de contenido: cambiar o corregir textos, sustituir una foto, actualizar el horario, el teléfono o un precio, y publicar una entrada del blog. Son cambios reversibles y que no tocan cómo funciona la web. Si tienes acceso al gestor y ves dónde editarlo, adelante. Lo que conviene evitar es tocar la plantilla, el código o los ajustes técnicos sin saber.
¿Es peligroso actualizar los plugins yo mismo?
Puede serlo. Actualizar es necesario por seguridad, pero a veces una actualización choca con la plantilla o con otro plugin y algo deja de funcionar. Lo prudente es hacer una copia de seguridad antes y actualizar de uno en uno, revisando la web después. Si no te sientes cómodo, mejor que lo lleve alguien: recuperar una web que se rompió al actualizar cuesta más que la actualización.
¿Qué error tonto rompe más webs?
Tocar sin copia de seguridad. Mucha gente cambia algo, se rompe, e intenta arreglarlo empeorándolo, sin forma de volver atrás. Con una copia reciente, cualquier lío se deshace en minutos. El segundo error más común es cambiar el tema o la plantilla para "probar" y perder ajustes hechos a mano. Antes de experimentar, copia.
¿Puedo cambiar el diseño yo con el editor visual?
Puedes mover cosas con los editores visuales de hoy, pero es fácil descuadrar el móvil sin darte cuenta: en el ordenador se ve bien y en el teléfono, roto. Si es un retoque pequeño, prueba y revisa en el móvil. Si es rehacer una sección o el diseño, mejor un profesional, porque un diseño descuadrado espanta más clientes que uno anticuado.
¿Y si me lío a mitad de un cambio?
Para y no sigas tocando: cada intento a ciegas suele empeorarlo. Si hiciste copia, se restaura y listo. Si no, un profesional casi siempre puede recuperar la web desde una copia del hosting o deshaciendo el cambio. Cuanto antes se mire, más fácil. Lo importante es no entrar en bucle cambiando cosas al azar.
¿Cuándo llamo a un profesional en vez de hacerlo yo?
Cuando el cambio toca la estructura, el código, la pasarela de pago o el SEO; cuando no tienes claro dónde se edita; cuando ya lo intentaste y algo falla; o cuando simplemente no quieres arriesgarte con la web de la que dependen tus clientes. Un cambio sencillo hecho por alguien cuesta poco; arreglar un destrozo cuesta bastante más.